Tiene que ocurrir; va a ocurrir, lo veo venir y me estoy preparando conciencudamente para ese momento. A veces me desespero y según pasa el tiempo mi ansiedad va dando paso, en ocasiones, a tics nerviosos en lugares de mi organismo que ni siquiera tenía localizados -¿por qué no existe un google maps del cuerpo humano?-. Pero hay que tener fe y no desesperar, dejar de lado dudas razonables que, cual tentaciones bíblicas, invitan a levantar bandera blanca cuando la autoconfianza se diluye. Debo mantenerme firme y si no es hoy ya será en otra ocasión. Porque tiene que ser, llegará por fin ese día. Lo intuyo, lo sé.
Sí, estoy seguro de que algún lunes será un día maravilloso.