Sé lo que ocurre cuando vas contra Ellos; y si no es exactamente contra Ellos, sé lo que ocurre cuando dices algo que no está previsto, cuando no es lo Correcto. Ya me lo advirtió Karl, las formas y los modos son los que son y no es conveniente hacerse notar en estos momentos aunque sea con una opinión tan inocente, o al menos eso me parecía. No contaba que para Ellos no hay nada inocente y todo es susceptible de ir contra el Status y El Libro. He visto caer a mucha gente a mi alrededor, grandes creadores, enormes pensadores, brillantes oradores, mujeres y hombres justos, personas sensatas, incluso algunos de Ellos porque nadie está por encima del Libro y cualquiera que se atreva a poner en duda alguna palabra de sus 647 páginas, no solo queda marcado, deja de ser parte del Status y muere en vida que es peor que morir definitivamente puesto que la agonía solo acaba cuando Ellos lo deciden. Pero no esperaba que alguien como yo fuera a irritarles y parecerles peligroso. Yo, que he consagrado mi vida para que el Status siga siendo nuestra forma de vida. La mejor que un ser humano pueda tener.
Hace frío en la calle, de esos días con un cielo tan plomizo que parece que se va a caer encima en cualquier momento. Un coche oscuro del B.E. acaba de aparcar frente a mi casa. Es la hora.
Página 203 de El Libro, cápítulo 14. "Los hombres y las mujeres tienen que saber en todo momento que el Status es la única forma para alcanzar la felicidad. Toda aquella persona que lo ponga en cuestión en público o en privado, deberá ser reorientada por el Bureau Especial durante un periodo necesario y suficiente. No hay felicidad sin Status."
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lunes, 16 de enero de 2012
miércoles, 13 de julio de 2011
La electrónica al servicio del pop
Que la estética y la música van estrechamente unidas es evidente desde el principio de los tiempos. Los cantantes y las bandas no solo deben gustar por los temas que interpretan sino también deben marcar tendencia con su imagen. De hecho, son muchos los grupos o solistas a los que importa más esto último que su calidad artística; el continente por encima del contenido. Pero esa es otra historia.
Kraftwerk lo anticiparon hace varias décadas. A su indudable visión anticipada del uso de las máquinas para hacer música popular unieron un sentido de la estética casi marcial. Uniformados y peinados al estilo de los años 30, recreaban ese aire moderno y constructivista que había influído en las vanguardias de entreguerras. Hieráticos, oscuros, serios, robóticos en ocasiones, con un aspecto a medio camino entre agente de la Gestapo y de la Checa, el cuarteto teutón desgranaba melodías sintéticas como una auténtica Central Eléctrica (traducción al español de Kraftwerk).
Años después, los herederos de los alemanes tomaron el testigo de la música electrónica suavizando las formas marciales y dando lugar al llamado synth-pop, representado principalmente por New Order o Depeche Mode, entre muchos otros. Estos a su vez fueron los referentes de muchas otras bandas y la electrónica se convirtió en un estilo propio dentro de la música moderna. Hasta hoy.
Pero a principios del S.XXI alguien volvió la mirada atrás. Había que recuperar sonidos y estéticas de otras épocas y darlas un toque contemporáneo. No se trataba sólo de desempolvar viejos sintetizadores y las bases programadas, también había que volver a las camisas bien planchadas, trajes oscuros, pelo engominado, movimientos pausados, miradas inquisitivas, aire distante, belleza gélida...
La estética marcial y uniformada, a lo malote años 30, volvía por sus fueros en una refundación de la Electrónica al servicio del Pop: habían nacido la Indietrónica y el Electroclash.
Ladytron son su máximo exponente; ved y oid cómo cumplen a rajatabla con el canon indietrónico en un tema con título inquietante: "Destroy Everything You Touch".
Ya lo decía Lemmy, los malos siempre visten mejor.
Kraftwerk lo anticiparon hace varias décadas. A su indudable visión anticipada del uso de las máquinas para hacer música popular unieron un sentido de la estética casi marcial. Uniformados y peinados al estilo de los años 30, recreaban ese aire moderno y constructivista que había influído en las vanguardias de entreguerras. Hieráticos, oscuros, serios, robóticos en ocasiones, con un aspecto a medio camino entre agente de la Gestapo y de la Checa, el cuarteto teutón desgranaba melodías sintéticas como una auténtica Central Eléctrica (traducción al español de Kraftwerk).
Años después, los herederos de los alemanes tomaron el testigo de la música electrónica suavizando las formas marciales y dando lugar al llamado synth-pop, representado principalmente por New Order o Depeche Mode, entre muchos otros. Estos a su vez fueron los referentes de muchas otras bandas y la electrónica se convirtió en un estilo propio dentro de la música moderna. Hasta hoy.
Pero a principios del S.XXI alguien volvió la mirada atrás. Había que recuperar sonidos y estéticas de otras épocas y darlas un toque contemporáneo. No se trataba sólo de desempolvar viejos sintetizadores y las bases programadas, también había que volver a las camisas bien planchadas, trajes oscuros, pelo engominado, movimientos pausados, miradas inquisitivas, aire distante, belleza gélida...
La estética marcial y uniformada, a lo malote años 30, volvía por sus fueros en una refundación de la Electrónica al servicio del Pop: habían nacido la Indietrónica y el Electroclash.
Ladytron son su máximo exponente; ved y oid cómo cumplen a rajatabla con el canon indietrónico en un tema con título inquietante: "Destroy Everything You Touch".
Ya lo decía Lemmy, los malos siempre visten mejor.
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