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lunes, 21 de enero de 2013

Azules, muy azules.

Nervios, sudores fríos -también calientes-, palpitaciones, tensión, más nervios, temblores varios, confusión, desorientación, vértigo, vista borrosa, boca seca, tics descontrolados, pasos indecisos, ... Ansiedad.
Llegado el momento y a pesar de haberlo preparado mil veces, de haber memorizado preguntas y posibles respuestas como el maestro de ajedrez que mentalmente ensaya jugadas a favor y en contra, digo que llegado el momento solo hay balbuceos y ofuscación. Cada tema de conversación propuesto es más insulso que el anterior, cualquier intento de captar su atención se diluye en un mar de banalidades a cual más olvidable. Nada sale como has previsto, ni siquiera aparece la proverbial improvisación que siempre te ha salvado de todo tipo de situaciones; esto huele a fracaso absoluto. Es como si alguien se hubiera metido en tu cuerpo y te hubiera arrebatado tu personalidad para que parezcas el imbécil más grande de todos los tiempos. Lo peor de todo es que sabes que estos trenes suelen pasar una sola vez y si no saltas y lo agarras bien, te caes y lo pierdes.
Ahora estás magullado. Ese tren venía en marcha, las asas de sus barandillas eran resbaladizas y no supiste atraparlas con fuerza; te has quedado mirando cómo el humo de esa locomotora se diluye en la distancia. Más que el golpe duele la oportunidad perdida.


No aciertas a explicarte lo ocurrido pero de lo único que estás seguro es que desde el momento en que la miraste a los ojos ya no volviste a ser el mismo.

lunes, 1 de agosto de 2011

Siendo ortodoxos

Según el diccionario de la RAE "ortodoxo" es un adjetivo que significa, entre otras cosas, Conforme con la doctrina fundamental de cualquier secta o sistema
Stuart Murdoch, escocés, cantante, compositor y alma mater de Belle & Sebastian es un ortodoxo, no sólo porque vivió durante varios años en la parte alta de una iglesia -hecho que le influiría plasmándolo en algunas de sus canciones-, sino porque cada vez que escribe un tema, aplica la doctrina fundamental del Pop. Es difícil encontrar canciones tan melódicas, fácilmente coreables, aparentemente sencillas, que hablan de las cosas de esta vida y de la otra, como las que puedes encontrar en cualquier disco de Belle & Sebastian. "I Want The World To Stop" es un magnífico ejemplo.



A veces me gustaría parar este mundo para bajarme de él. Y subirme a otro.